El cliente objetivo de seguros dentales es cada vez más exigente. Para fidelizarlo, las compañías ofrecen primas adaptadas a sus necesidades. Así, este pago periódico puede abonarse de forma mensual, trimestral, semestral o anual, con o sin copago, lo que permite costearlo con la máxima personalización. Esta flexibilidad es un claro incentivo a la hora de elegir y tramitar el registro adeslas dental y otras compañías aseguradoras.
En concreto, la prima mensual se presenta como la modalidad más cómoda, aunque su precio está lejos de ser competitivo. Fraccionar menos el pago (cada tres o seis meses, por ejemplo) exige un mayor compromiso, pero garantiza una prima más competitiva a largo plazo. Respecto al copago, conviene más al usuario joven con una dentadura óptima; sin embargo, con cada diagnóstico o intervención deberá abonar una cantidad extra, además de la prima de rigor.
Al margen de la prima, los periodos de carencia influyen en la decisión final del cliente. Son tiempos de espera que el tomador de cualquier seguro debe asumir para acceder a ciertos tratamientos, como las endodoncias, la cirugía periodontal o los implantes.
Otros factores, como las exclusiones, actúan como disuasores de la contratación de pólizas. En el mercado del seguro dental, las compañías pueden desentenderse de cubrir algunas intervenciones dependiendo de la edad del cliente o su historial médico. Por ejemplo, los mayores de sesenta y cinco años se enfrentarán a mayores limitaciones que cualquier adulto de veinte o treinta.
Como el precio no lo es todo, el consumidor actual presta cada vez más atención al cuadro médico, la red de dentistas o la opinión de terceros. Además, se sirve de comparadores y otras herramientas para segmentar las ofertas y encontrar una relación calidad-precio real. La urgencia y el tiempo limitado han perdido eficacia con la mejora del acceso a la información y la entrada de nuevas tecnologías.