ESTOY BIEN ASÍ

Los hombres tenemos bastante suerte por no tener que preocuparnos de muchas enfermedades que son más frecuentes en las mujeres, como el cancer de mama, pero que los hombres también pueden sufrirla aunque es mucho menos frecuente que en las mujeres. Siempre me gustó ser hombre y siempre he dicho que no me gustaría mucho haber sido mujer, ya que ser hombre tiene unas cuantas ventajas que son bastante significativas. Por ejemplo, no tenemos que parir, que debe de ser una situación aterradora, pensar que te va a salir una personita de dentro con una fecha determinada debe de ser una situación de bastante tensión, y tener que cargar con el peso del niño o niña en la barriga durante meses debe de ser muy cansado, ya peso yo suficiente como para tener peso extra. No envidio a las mujeres por tener que parir, es más doy gracias al cielo por no tener que hacerlo.

 

Otra ventaja de ser hombre es que se te trata de diferente manera, no mejor o peor pero sí diferente, los hombres por ejemplo tenemos mucha más libertad que las mujeres, sobre todo cuando somos jóvenes, los padres tratan de atar más en corto a las niñas que a los niños, ya que tienen más miedo por la suerte que puedan correr sus hijas que sus hijos, los niños en general se desenvuelven de una maner mucho más independiente, de eso me doy cuenta ahora cuando veo como tratan mis amigos y familiares a sus hijos, hay muchas diferencias entre cómo tratan a los niños y a las niñas. A los niños los dejan sueltos por ahí a su aire mientras que a las niñas las tienen que acompañar a todos lados por miedo a que les pase algo. Y los casos que están saliendo últimamente en nuestro país, no es que ayuden precisamente, sino que le mete más paranoia si cuadra a los padres. Ser padre debe de ser una constante preocupación, espero no tener hijos para poder vivir sin esa clase de preocupación, que se la queden otros que yo no la necesito ni la quiero.

El temor a la enfermedad hereditaria

Aunque solo existe un 5% de cánceres conocidos en los que el factor genético es condicionante, muchas personas viven atemorizadas porque uno de sus familiares haya padecido esta enfermedad. Los expertos en la materia recomiendan informarse primero y hacerse un estudio genético si desean conocer más a fondo la situación en la que se encuentran.

Pero lo más importante es aprender a vivir sin miedo. Mi amiga Berta “tiene todo los números” para padecer cancer genetico, como ella misma dice. Los expertos sitúan el cáncer de mama, el de próstata, el de colón o el de piel entre los denominados popularmente como ‘canceres genéticos’. No obstante, esa no es la denominación apropiada ya que no es el cáncer lo que se hereda, sino los genes.

Los “dichosos genes” que Berta tiene de sus padres. Su madre padeció cáncer de mamá y Berta decidió hacerse el estudio genético que confirmó la anomalía en los genes que, con la frialdad de los datos de un estudio, aumenta entre tres y siete veces las posibilidades de tener cáncer de mama con respecto a las personas que no tienen esa anomalía en los genes. No es fácil encontrarse encima de la mesa con esos datos. “Se vive de otra manera”, dice Berta, “pero puede que sea hasta mejor”.

Muchas personas que han superado una enfermedad grave señalan que disfrutan más de la vida: haber estado cerca del ‘otro lado’ cambia la perspectiva con la que a menudo vemos la vida. Sobre todo cambia a los pesimistas, como era Berta.

Esta chica no piensa todos los días en su cancer genetico, pero es algo que, de alguna manera, está presente. La clave está en darle la vuelta y extraer las lecciones positivas. Antes de aquel estudio genético, Berta era una persona negativa y muy melancólica. Su evolución ha sido increíble. Ahora es ella la que siempre está sacando de casa a los demás cuando están tristes.

Vivir con miedo es vivir a medias, y Berta (y millones de personas como ella) solo piensan en aprovechar este viaje sin desesperanza en el horizonte.