Vestir ventanas: 3 estilos diferentes y muy frescos

¿Te cansa ver siempre el mismo estilo de cortina en tus ventanas? Hay muchas alternativas en el mercado, algunas muy frescas y modernas y que suponen un cambio de imagen muy atractivo para cualquier habitación. Aunque hay muchas alternativas, vamos a destacar tres estilos originales que son algo distintas a lo que estamos acostumbrados.

Con estores plegables: Los estores plegables son similares a las persianas venecianas, pero en lugar de lamas independientes la tela se pliega como un acordeón. Son muy frescos y juveniles y permiten dar intimidad a la habitación y evitar el sol. Normalmente, son de tela fina para que pueda plegarse con facilidad, por lo que dejan pasar la luz. Una opción diferente ya que este tipo de estores son de los menos vistos. Aunque lo habitual es que sean de tela, podemos ver en mercado modelos que se fabrican en papel.

Con cortinas verticales: La solución perfecta cuando tenemos grandes ventanales o cristaleras. Están formadas por tiras verticales que se superponen y que se unen mediante un sistema de cordones. Dejan pasar la luz o no, según se coloquen sus lamas y se pueden recoger a los lados si se quiere despejar la ventana. Además de en el hogar, este tipo de cortinas son muy utilizadas en negocios, oficinas y en cualquier lugar en el que haya que tapar una superficie de cristal que llegue al suelo o casi. De hecho, en un principio eran típicas de lugares de trabajo, pero hoy hay modelos para el hogar que encajan muy bien en cualquier habitación. Pueden ser de tela o pueden ser de otros materiales, como el tejido screen que deja pasar la luz pero que tiene un filtro solar que impide que los rayos UVA entren en el hogar.

Con paneles japoneses: Los paneles japoneses son la opción más sofisticada y original. Modernos y muy bonitos le dan a cualquier sala o habitación una imagen más fresca y actual. Se trata de tiras de tela que pueden tener diferentes anchos y que pueden combinarse de distintas maneras. Gracias al sistema que tienen para colocarse es posible retirar todos los paneles en un lateral, retirarlos hacia ambos laterales o descubrir una zona. Esto les da una gran versatilidad. Se pueden ver monocromáticos o con telas de diferentes colores y, aunque se adaptan a diferentes tipos de ventanas, donde mejor lucen es en aquellas de gran tamaño, ya sean grandes ventanales o cristaleras hasta el suelo.

El orgullo y la enfermedad 

Una persona con cáncer sigue teniendo defectos. A veces, se nos olvida. Aunque todo el mundo suele ser muy condescendiente con las personas enfermas, sobre todo cuando esas enfermedades son graves, existe un importante desconocimiento en relación a los efectos psicológicos de la enfermedad. Porque tener cáncer altera muchas cosas en la mente de una persona, pudiendo llegar a solucionar algunos problemas y a agravar otros.

Puedo poner el caso de una persona cercana que padecía sintomas de cancer de pancreas terminal. Era un viejo compañero de trabajo con el que guardaba una gran amistad. Aunque yo cambié de trabajo y cada uno siguió su camino seguimos manteniendo el contacto. Un día me lo encontré en el fútbol y le vi muy cambiado. Le invité a una cerveza tras el partido y me contó su problema. 

Creo que se abrió bastante conmigo porque no era un familiar directo y no estaba en contacto habitual con él. Eso le sirvió para exponerme algunos problemas derivados de su enfermedad. Curiosamente no me habló nada de sus dolencias físicas y no quiso especificar mucho más sobre la gravedad de su enfermedad. Pero sí se explayó con lo poco a gusto que se encontraba con su familia desde que empezó su batalla contra el cáncer. 

Siempre fue un tipo muy orgulloso. Nunca le gustó pedir ayuda para nada. Era un auténtico profesional, muy bueno en su trabajo, pero su hándicap siempre fue que quería hacerlo todo a su manera. Lo de trabajar en equipo no era para él. Y supongo que cuando te dicen que tienes síntomas de cancer de páncreas terminal hay que empezar a trabajar en equipo con tu familia, con los amigos más cercanos y con los médicos. 

Me contó que todos le trataban de otra manera ahora y que era incapaz de llevar una vida normal. “Me tratan como si estuviera enfermo”, dijo entre carcajadas. Él no era tonto y sabía que su orgullo le impedía pedir ayuda. Y es que el aspecto psicológico es más que importante también cuando tienes cáncer. Dominarlo es clave para ganar la batalla.

¿Sabemos lo que bebemos? 

Con tanta variedad de productos en el supermercado, los consumidores se están empezando a desquiciar. La información que llega a la mayoría de ellos es parcial e inexacta. Sirva de ejemplo el producto lácteo. Cada vez son más las personas que defienden el abandono de la leche animal por las bebidas vegetales. Al fin y al cabo, cada uno es dueño de sus actos y se alimenta como quiere. Pero difundir informaciones erróneas no es bueno para nadie. 

Así sucede también con la leche sin lactosa. Muchos detractores y muchos defensores de este producto esgrimen argumentos dudosos para fortalecer su posición. Hay quien pregunta, por ejemplo, si la leche sin lactosa tiene calcio porque ha leído en tal o cual sitio que este tipo de leche tiene menos vitaminas y minerales que la leche tradicional. Y esto no es así. 

Probablemente, la confusión en relación a la leche sin lactosa y otros productos similares enfocados al consumidor con intolerancias alimentarias está relacionado con su propia denominación. Llamar a este producto leche sin lactosa es equívoco puesto que sí tiene lactosa. Por ahí pueden venir las dudas de algunos de consumidores: si no tiene lactosa, tampoco tiene calcio, piensan. Pues no es así.

Para facilitar la digestión de la leche a aquellas personas intolerantes a lactosa, se aplica un tratamiento especial que consiste en añadir una enzima denominada lactasa que descompone la lactosa. No se elimina nada, no se le quitan componentes de forma que sus valores nutricionales permanecen inalterados. Así que sí, la leche sin lactosa tiene calcio, el mismo que otro tipo de leche.

Ahora bien, también existe otro punto importante en relación a la leche sin lactosa que repercute en su imagen: su sabor. El sabor de la mayoría de leches sin lactosa que encontramos en el mercado es ligeramente más dulce que la tradicional. Esto no se debe a que se añada azúcar, sino que es una consecuencia del añadido de la lactasa, factor imprescindible, como sabemos, para conseguir una leche más digestible. No obstante, muchas marcas ya trabajan en conseguir una leche sin lactosa con un sabor más cercano al tradicional.

Personaliza los USB de tu empresa y tenlos controlados

Las memorias usb personalizadas es una buena manera de tener controlados todos estos dispositivos de la empresa evitando confusiones y, de paso, restringiendo el uso de dispositivos que se pueden conectar a los ordenadores. Muchos gastos en informática en las empresas se deben a que los sistemas acaban infectándose con virus y una de las maneras de que esto ocurra es por el uso de memorias que se traen de casa y que se conectan a distintos dispositivos.

En algunas empresas y organismos públicos se ha cortado por lo sano y se ha optado por prohibir totalmente el uso de estos dispositivos, pero en algunas empresas son necesarios porque se utilizan para poder llevar información de una oficina a otra o de un departamento a otro. Sobre todo cuando se trata de archivos que no pueden subirse a la nube por razones de seguridad y que no pueden enviarse por correo por su tamaño y peso.

La empresa opta por darle a cada empleado su USB para llevar a cabo este tipo de trabajos. Un USB que no debe de salir de la oficina y que solo se tiene que emplear para el uso en los aparatos de la empresa. Sin embargo, cuando se trata de memorias difíciles de identificar, muchos trabajadores acaban mezclándolas con las suyas propias que llevan encima para trabajar en sus casas o para uso personal y es fácil que se acabe produciendo un error.

Con una memoria personalizada el error no es posible. El trabajador sabe exactamente cual es el dispositivo de la empresa incluso si por error este acaba en su bolso mezclado con otros. Y sabe que su uso es exclusivo para la empresa. Por tanto, si alguien lo utiliza de otra manera y acaba infectándose el sistema será relativamente sencillo encontrar al responsable. Especialmente, si es necesario identificarse en el ordenador antes de acceder al mismo.

Esto no solo va a ahorrar muchos gastos informáticos, también costes de otro tipo. Si los ordenadores no funcionan, muchas empresas se acaban deteniendo y no pueden continuar con su trabajo hasta que no llega el personal de mantenimiento informático. Además, si se ven afectadas bases de datos, el problema puede ser mucho mayor porque se puede perder información muy importante para la empresa o se pueden poner en peligro datos de carácter confidencial, todo por un error.

Mi cirujano de confianza 

Me hice mi primera liposucción hará unos siete años. Por aquel entonces estaba atravesando una pequeña crisis en varios ámbitos de mi vida. En mi trabajo se estaban produciendo muchos cambios y me costó adaptarme, además de la incertidumbre sobre si finalmente iba a mantener el puesto. Todo aquello desembocó en una pérdida de hábitos saludables. Yo, que siempre he sido una persona súper sana: ya bebía batidos verdes antes de que los vendiera Starbucks. 

Después de un tiempo de dejarme ir, me encontré muy a disgusto con mi físico. Aunque el panorama en mi trabajó se aclaró los efectos colaterales habían sido bastante negativos. Fue así como empecé a pensar en una liposucción. Tengo la suerte de que procedo de una familia muy vinculada a la medicina y a la salud. Y mi cuñado es cirujano plástico. 

Tiene una gran experiencia y ha tratado a numerosas personas importantes… aunque nunca habla de ello porque la mayoría de las veces son operaciones confidenciales. Yo no soy ninguna estrella pero creía que me podía ayudar a volver a sentirme mejor. Él me conoce y sabe que si yo me pongo en serio con algo lo hago hasta el final. Volví a llevar una dieta estricta y me apunté de nuevo al gimnasio.

Me dijo que aquello era el camino. Me habló de la liposucción sin anestesia tal y como le pedí y me aclaró que es una técnica que no adelgaza pero sí moldea. “Se adelgaza en la cocina y en el gimnasio”, me dijo. Pero la lipo puede ser el complemento perfecto para lograr un cuerpo rejuvenecido. Porque una cosa es perder kilos y otra lograr una silueta atractiva.

Cuando algunas amigas me preguntan sobre mi experiencia yo siempre les digo que busquen un cirujano plástico de confianza. Por supuesto, les recomiendo el mío, pero de lo que se trata es de confiar en alguien con experiencia demostrada. La liposucción sin anestesia no es una técnica sencilla y requiere conocimientos especializados. Nunca debemos confiar en el low cost cuando son temas tan delicados como la salud, aunque se trate de una operación estética.

LAS VERDURAS PARA OTROS

Mucha gente se está volviendo demasiado escrupulosa a la hora de comer, lo sé porque el otro día me encontré con unos amigos que me dijeron que solamente tomaban Productos lácteos con certificado europeo, como si el certificado europeo fuese una garantía total de calidad. Es como si me dicen que solo comen productos con certificado inglés, después de que los ingleses son los responsables directos de varias enfermedades de animales que nos llevaron a la histeria colectiva, y no me extraña nada de los ingleses porque no es que Inglaterra tenga una pinta demasiado saludable.

 

Ahora con las modas de ponerse en forma mucha gente se ha hecho o vegetariana o lo que es peor vegana, porque los veganos no comen nada que venga de origen animal. Aunque el otro día vi en la tele como se hacían unos veganos unas morcillas hechas con la propia sangre de cada uno. Esto al mismo tiempo que raro me pareció asqueroso y no solamente a mí sino a todos los que estaban presentes en el programa donde lo enseñaron.

 

Personalmente no voy a cambiar mi forma de comer, más que nada porque ya tengo una edad y ya sé lo que me gusta y lo que no me gusta, y normalmente las cosas que se comen cuando estás a régimen no me gustan y no me van a gustar. Esas comidas son básicamente verduras y odio las verduras, solo como tres cosas verdes judías, guisantes y lechuga y tampoco es que las coma demasiado. Ese es uno de los principales motivos por el cual no es que sea muy delgado, pero eso no es algo que me quite el sueño. Las verduras mejor se las dejo a otros a los que les guste más. En casa de algunos de mis amigos me intentan colar algunas verduras sobre todo en las pizzas que como saben mucho a tomate y beicon el sabor de las verduras es casi inapreciable, pero que no se crean que me engañan porque siempre sé si le han echado algo que no debería de estar en la pizza.

Una casa a prueba de bombas

¿Eres un fanático del orden y la limpieza y has tenido un hijo? Prepárate a sufrir. En unos meses tendrás la casa manga por hombro. Y no, no habrá solución: en cuanto el niño empiece a andar, olvídate de sacar brillo a esa lámpara de pie que compraste en París. Mejor la quitas sino quieres tener que volver cada mes a comprar otra.

La lámpara de pie que nosotros teníamos en el pasillo no estaba comprada en la capital de Francia, sino en unos grandes almacenes del extrarradio: pero le teníamos aprecio. Por lo visto, nuestro hijo Darío no le tenía el mismo aprecio que nosotros, ya que colisionó deliberadamente con ella en varias ocasiones hasta que, definitivamente, la partió. Por suerte, no hubo consecuencias personales que lamentar, como diría el telediario, pero sí materiales: aparte de la lámpara que ya la dábamos por perdida desde hacía tiempo, hubo que hacer un pedido urgente de bombillas online. Porque claro, esa no fue la única lámpara que feneció en circunstancias desagradables.

En el salón tenemos otra lámpara en una mesita. Tampoco se trata de un objeto muy caro, pero si le teníamos cierto cariño porque llevaba mucho tiempo con nosotros. Diréis que somos unos negligentes por dejarle al alcance otra lámpara si ya había roto una. En realidad, “no estaba al alcance”, pero el chaval trepó por el sillón hasta alcanzar el cordel con el que se enciende el aparato, tiró de él, y aunque yo me lancé cual portero de fútbol para evitar el desastre, no conseguí atajar el disparo…

Tras el desenlace de esta nueva rotura de lámpara, además de volver a comprar bombillas online, decidimos hacer algunos cambios en casa. Una casa a prueba de bombas en la que nada pueda ser roto. Bueno, sabemos que eso es casi imposible, pero lo estamos intentando.

El caso de su habitación es curioso. Parece la celda de un psiquiátrico, con el suelo y parte de las paredes acolchados. Cuando entra en bucle y empieza a arrojarse contra todo, le metemos en su habitación donde no hay ningún peligro. Y que desfogue ahí.

Maquinistas de alto riesgo

Soy usuario de metro desde que llegué a Madrid hace unos años. Siempre me ha gustado y lo prefiero a ir en autobús. No soporto los arranques y las paradas del autobús y no saber nunca a qué atenerte por culpa del tráfico de hora punta. El metro funciona bien y, aunque en los últimos dos años, se notan más aglomeraciones, yo estoy contento y no me quejo. Pero por lo que se ve no opinan igual algunos de sus trabajadores.

Desde hace tiempo, cada dos meses o así hay huelga de trabajadores, generalmente de maquinistas. Uno de mis mejores amigos trabaja como maquinista desde hace tres años así que tengo contacto directo con sus problemas. Se quejan, principalmente, de faltan trabajadores, exigiendo convocatoria de nuevas plazas. Pero, sobre todo, el mayor problema ha surgido por el amianto.

El amianto es un material que se usó durante mucho tiempo en determinados contextos, sobre todo en la construcción. Pero es un material nocivo para el ser humano habiéndose demostrado que puede generar cancer de esofago entre otros tumores malignos. Desde hace un par de décadas, el amianto está prohibido en la Unión Europea y en la mayoría países desarrollados, pero todavía persiste su uso anterior. Y aquí es donde entran las antiguas cabinas de maquinistas de los trenes más veteranos.

Cuando algunos trabajadores jubilados enfermaron se empezó a investigar y se detectó amianto en varios trenes antiguos. Los maquinistas, que pasan muchas horas en las cabinas, podrían ser los más afectados. Como decimos, la exposición a amianto aumenta el riesgo de cáncer de esófago, entre otros, así que no es ninguna broma.

Mi amigo me ha comentado que la gestión del problema por parte del Gobierno de Madrid ha sido nefasta. Según él, al menos, se intentaron ocultar estudios para no generar alarma y se retrasó la limpieza más de lo debido. Y hasta ahí puedo leer porque me faltan datos, pero parece un hecho que las autoridades no han actuado con la suficiente claridad desde el principio, generando el efecto contrario: más temor entre trabajadores y usuarios del metro.

¿Cómo puedo convalidar mi titulación de otro país?

Cuando se llega a España desde otro país con una titulación lo normal es querer convalidarla. Para eso, lo primero que hay que tener en cuenta es que sea una titulación oficial, ya que títulos de academias privadas o similares no tienen validez en otro país.

Si el título es válido habrá que acudir a una oficina del Ministerio del Educación o equivalente en cada comunidad para preguntar si es posible convalidar el título. Si hablamos de realizar el proceso en A Coruña tendríamos que acudir a una oficina de la Consellería de Educación.

Al proceso se le conoce como homologación y lo normal es que pidan no solo el título académico, sino también un certificado en el que se puedan ver todo el programa de estudios, las horas etc. Este certificado lo emitirá el organismo oficial que haya expedido el título.

Si el título y el certificado no están en castellano, hay que solicitar una traducción jurada de documentacion coruña. Con la tradución y con los originales, se solicita la homologación. Hay determinados países con los cuales existe un convenio y las titulaciones se consideran equivalentes, por lo que el proceso será meramente un trámite. Eso sí, habrá que abonar la homologación igualmente.

En el caso de países con los que no existan acuerdos, habrá que presentar además del certificado con el programa de estudios que se ha realizado, la documentación del programa del título con el cuál se quiere homologar de modo que se pueda establecer una comparación para ver si es o no posible realizar la equiparación.

En algunos casos, los títulos se homologan sin más problemas pero en otros no es así y es necesario que la persona curse ciertas asignaturas que en su país no eran contempladas en el plan de estudios pero que en España son fundamentales para poder tener el título. En este caso, cuando tenga esas asignaturas aprobadas podrá presentarlas junto con el resto de la documentación y conseguir así el título que le permita ejercer en este país.

Hay carreras muy fáciles de homologar ya que los programas de estudio son similares en todas partes pero otras, como la de Derecho, es prácticamente imposible ya que las leyes de cada país cambian y no son comparables. Un licenciado en Derecho francés puede tener asignaturas en común con uno español, pero solo se convalidarían, en caso de ser posible, dichas asignaturas y no toda la titulación.

¿Cruasán con mantequilla o con margarina?

Seguro que te has fijado como en algunas cafeterías, en la sección de bollería anuncian en grandes letras que tienen cruasán de margarina. Si algo se anuncia de una forma tan llamativa debería de ser porque es algo bueno, ¿no? Pues lo cierto es que no es necesariamente así.

Si eres intolerante a la lactosa, el cartel puede ser toda una invitación a disfrutar de un cruasán ya que no pueden hacerlo generalmente. Pero cuidado, el hecho de que se anuncie como hecho con margarina no quiere decir que no pueda llevar suero de leche o cualquier otro componente con lactosa, así que lo mejor es preguntar.

Si eres vegano seguramente pienses que es buena cosa, ya que estarás ante un bollo sin grasas animales. Pero como en el caso anterior, te pedimos que no des nada por supuesto ya que si no tiene la etiqueta de producto vegano es posible que contenga grasas animales además de las grasas vegetales de la margarina, pues el hecho de no tener mantequilla ni implica nada más que eso, que no tiene mantequilla. O puede llevar huevo entre sus ingredientes.

Y si no eres intolerante a la lactosa ni vegano estarás pagando por un bollo más insípido o y prácticamente con las mismas calorías que el de mantequilla. O tal vez por un bollo con mucho sabor conseguido a base de aumentar grasas y azúcares, es decir, hacerlo todavía menos saludable. Así pues, ¿crees que te merecerá la pena?

Si no puedes comer un cruasán porque eres intolerante a la lactosa puedes hacerlo en tu casa con mantequilla central lechera asturiana en su variedad sin lactosa. Así te estarás comiendo un bollo hecho en casa que si bien puede tener azúcar y calorías siempre será mucho más saludable que el que te vayas a comer en un bar.

Si eres vegano igualmente te recomendamos que te prepares el bollo en casa y así puedas estar seguro de que no lleva componentes de origen animal e incluso puedas optar por alternativas más saludables que el azúcar para darle sabor y dulzor. Y lo mejor de todo es que prepararlos lleva muy poco, por lo que no será un gran trabajo extra.

En definitiva, lo que te estamos diciendo es que un bollo industrial nunca va a ser un producto saludable por mucho que se quiera vender como tal.