¿Dónde practicar esnórquel en las Rías Baixas?

Las Rías Baixas son un destino idóneo para degustar el vino albariño, broncearse en playas tan afamadas como Rodas o disfrutar de la vela y la navegación en general. Algunos de sus mayores atractivos, sin embargo, descansan en la parte acuática de estas rías gallegas: explorar su biodiversidad y ecosistemas marinos es también una respuesta a que hacer en la Isla de Ons, Aldán o la ría de Foz.

Las experiencias de esnórquel gozan de popularidad en las Rías Baixas. Es una actividad segura, económica y accesible para el público inexperto. Se desarrolla por libre o en tours guiados por expertos en la fauna y la flora autóctona, conocedores además de los rincones más propicios para ‘asomarse’ a las profundidades.

En las islas de Ons y Onceta, por ejemplo, son especialmente recomendables las zonas de Canexol y Pereiró. Sus aguas turquesas y fondos arenosos configuran un escenario idóneo para observación de delfines, marsopas y otros mamíferos marinos, sin mencionar un entorno densamente poblado de sargazos, lechuga de mar y otras especies de algas.

En este archipiélago de las Islas Atlánticas existe un inconveniente burocrático: se precisa autorización de la Xunta de Galicia para desembarcar en sus costas, un requisito que conviene tener presente.

En Arosa y sus alrededores, la práctica del esnórquel ofrece un atractivo único. Su combinación de calas, islotes y enclaves rocosos (p. ej., Punta Quilma) garantiza una gran variedad de inmersiones. En los islotes de Areoso y Pedregoso, la claridad de las aguas facilita la identificación de peces, moluscos y otros habitantes de las profundidades.

La visibilidad y las aguas tranquilas también están aseguradas en la ría de Foz. En particular, destaca la playa de A Rapadoira, con su puerto y su paseo marítimo. En la ría de Aldán, por su parte, se organizan asimismo numerosas actividades de esnórquel.

4 cosas que tiene de especial la playa de Rodas

  1. Es un inmenso arenal que une dos islas diferentes. La gran lengua de arena, de 1300 metros de largo y unos 60 metros de ancho. Une las islas de Monteagudo y de O Faro, las dos únicas que es posible visitar. Hay una tercera isla, San Martiño, a la que solo se puede acceder con barco particular ya que no hay ferry que pare en esa isla. Rodas no solo es un lugar excelente para tomar el sol, también es un bonito paseo para recorrer todo a lo largo y pasar de una isla a otra.
  2. Sus arenas son claras y finas. La playa Rodas ha sido fotografiada por medios de todo el mundo y ha sido considerada entre las playas más bonitas del mundo por medios de tanta importancia como The Guardian. Viendo las fotos, no se sabe si se está en Galicia o en algún paraíso del Caribe o en una isla del Pacífico. Pero se percibe claramente su belleza y se entiende al momento por qué tanta gente se enamora de esta playa y la visita cada año, bien sea en una visita de un día bien sea quedándose en el camping para vivir la experiencia también de noche.
  3. El mar es cristalino, con un agua ideal para la práctica del snorkel. Al ser un espacio protegido, claramente se favorece este tipo de prácticas. ¿A quién no le gusta practicar el snorkel en un agua que te permite ver perfectamente el fondo y, además, en un lugar lleno de fauna marina? Niños y mayores van a disfrutar de la experiencia, tanto si lo hacen por su cuenta como si se apuntan a las actividades que proponen desde el camping y que permiten realizarlo con un monitor para que te lleve a los lugares más especiales, en los que puedes encontrar auténticos tesoros marinos ocultos.
  4. Está al lado de la zona de desembarque. Esto es importante porque cuando llegues a Cíes tendrás el acceso a la playa muy cerca del sitio donde bajas del ferry. De esta manera no vas a perder tiempo ni vas a tener que cargar con lo que hayas llevado para un día de playa durante un largo camino. Si eres de los más madrugadores podrás conseguir un buen lugar sin caminar prácticamente nada para estar cerca de la salida cuando llegue la hora.

¿Qué tipos de campings existen en Galicia?

Los primeros campings o zonas de acampada se remontan a mediados del siglo veinte, aunque su «explosión» coincide con el auge del turismo itinerante en los años setenta. Este mercado ha evolucionado hasta ofrecer una gran diversidad de opciones: campings temáticos, ecológicos, áreas camper, etcétera. Los usuarios más exigentes, por ejemplo, disponen del glamping islas cies, Muiñeira, Illa de Arousa y otros exponentes de esta modalidad en Galicia.

La palabra glamping significa camping de lujo o glamuroso y comprende las zonas de acampada equipadas con tiendas y servicios más propios de un resort que de un camping tradicional. Sus cabañas, yurtas y tiendas son amplias y están dotadas con conexión a internet, climatización, camas dobles, baño privado y otras comodidades.

En los campings ecológicos, en cambio, se busca un mayor equilibrio entre el confort al aire libre y la sostenibilidad de las prácticas e infraestructuras. Bioscore, Eco Label y otras certificaciones avalan su gestión ambiental, algo que su cliente objetivo valora porque comparte sus ideales de ahorro de energía, reciclaje de materiales, etcétera.

Cuando estos tipos de campings se fusionan, surge un híbrido denominado eco-glamping. Como indica su nombre, son zonas de acampada de lujo con un enfoque administrativo más ecológico que el resto. Es una opción al alza en la comunidad gallega.

En los campings temáticos, sus servicios e infraestructuras giran en torno de deporte de aventura, actividades infantiles, etcétera. Su alta especialización atrae a un público segmentado, con intereses encontrados, por así decirlo, lo que favorece la cohesión social y las experiencias en grupo.

Por otra parte, las áreas camper o de autocaravanas corresponden a zonas habilitadas para el estacionamiento y la pernocta de quienes viajan a bordo de casas rodantes.

Oficialmente, los campings se clasifican por categorías (de primera, segunda y tercera categoría), aunque la Federación Española de Campings (FEEC) está impulsando el abrazo del sistema de estrellas que se emplea en el resto de Europa.

¿Se cobra entrada por ir a Ons?

Cuando algunas personas escuchan hablar de que es necesario tener autorización para ir a Ons y que es preciso anotarse en la Web de la Xunta de Galicia para poder visitar la isla, confunden esto con el que se estén tramitando entradas islas ons en el sentido de que tenga un coste acudir a la isla. 

Por eso, es importante señalar que visitar las Ons es totalmente gratis y el trámite está relacionado exclusivamente con el hecho de que, al ser un espacio protegido, el número de personas que pueden ir cada día está limitado para garantizar la conservación del espacio. Lo único que hay que pagar es, eso sí, el billete del barco que nos llevará allí ya que las navieras son privadas y no es un servicio gratuito.

Es muy importante ser consciente de a dónde vamos de vacaciones, sobre todo cuando queremos visitar un lugar protegido. Las normas en estos lugares no están puestas porque sí y, aunque a veces no podamos entender por qué nos mandan hacer algo, no debemos de dudar de que hay una razón para una prohibición o para una obligación y que siempre se hacen pensando en lo que es mejor para el entorno. 

Algo que suele ser frecuente es que la gente inicialmente no entienda por qué no se puede dar de comer a las aves de la isla. Para quienes no están acostumbrados a ellas, darles comida puede resultar divertido y nada problemático. Pero, sin embargo, sí es un problema. Primero porque solemos darles alimentos que no son aptos para ellos, con lo cual podemos causarles enfermedades. Segundo, porque las aves pueden acabar acostumbrándose a ser alimentadas y cambiar su modo de vida. Cuando en invierno no hay visitantes, aparecerán los problemas. En tercer lugar, aves como las gaviotas, se han acostumbrado de tal forma a la gente y tienen un carácter altamente depredador. Esto hace que no tengan miedo en lanzarse a robar comida. Incluso pueden llegar a hacerlo de la mano de los niños si encuentran la ocasión. Esto causa sustos en la gente que acaban estando incómodos en la playa por la actitud de estas aves, que muchas veces han potenciado los propios visitantes al saltarse de manera continuada la orden de no alimentar a las aves o de no dejar basura, como restos de comida, en este paraje a conservar.

Rumbo a Ons: Una Aventura en el Corazón de las Rías Baixas

La idea de ir de visita a las islas ons siempre me ha fascinado. Ese archipiélago, parte del Parque Nacional Marítimo-Terrestre de las Islas Atlánticas de Galicia, promete una experiencia única, un viaje a un paraíso natural donde el tiempo parece detenerse.

La preparación para la excursión es parte de la emoción. Consulto los horarios de los barcos desde Bueu, el punto de partida más habitual, y me aseguro de reservar mi billete con antelación, especialmente en temporada alta. La demanda es alta, y no quiero quedarme en tierra.

El día de la visita, me levanto temprano, ansioso por descubrir los secretos de Ons. El puerto de Bueu bulle de actividad, con visitantes de todas partes esperando para embarcar. El viaje en barco es corto, pero suficiente para disfrutar de las vistas de la costa y sentir la brisa marina.

Al llegar a Ons, me siento transportado a otro mundo. La isla es un refugio de paz, con senderos que serpentean entre bosques de pinos y playas de arena blanca. El sonido de las olas y el canto de las gaviotas son la única banda sonora.

Decido empezar mi recorrido por el sendero del Faro, uno de los más populares. La subida es suave, y las vistas desde la cima son espectaculares. El faro, con su imponente presencia, domina el paisaje, y desde allí puedo contemplar la inmensidad del océano Atlántico y la costa gallega.

Continúo mi camino hacia la playa de Melide, una de las más hermosas de la isla. El agua cristalina y la arena fina invitan a un baño refrescante. Me relajo un momento, disfrutando del sol y la tranquilidad del entorno.

La isla también ofrece la oportunidad de explorar su patrimonio cultural. Visito el antiguo poblado marinero de O Curro, con sus casas de piedra y sus hórreos tradicionales. Me imagino la vida de los isleños, su conexión con el mar y su lucha por sobrevivir en un entorno exigente.

Antes de regresar al continente, me detengo en uno de los restaurantes de la isla para degustar la gastronomía local. El pulpo á feira, el arroz de marisco y el pescado fresco son algunos de los platos que me tientan.

La visita a las Islas Ons ha superado mis expectativas. Es un lugar mágico, donde la naturaleza y la tradición se combinan para crear una experiencia inolvidable. Me llevo conmigo el recuerdo de sus paisajes, la tranquilidad de sus playas y la amabilidad de su gente.

¿Eres de multitud o prefieres la tranquilidad?

¡Qué diferentes somos las personas unas de otras! Hay quienes se sienten en su salsa en medio de una multitud y no les molesta ni el ruido y el tener gente alrededor. Al contrario, adoran sentirse en medio del ambiente y su carácter extremadamente sociable los lleva a entablar relaciones con quienes les rodean. Las multitudes son, para ellos, una excusa perfecta para conocer gente y disfrutar de actividades en grupo con otras personas. 

Para este tipo de personas la playa de rodas en las islas cíes es un paraíso por muchos motivos. Por el valor que tiene paisajístico, por las aguas azules, por sus arenas blancas y, sobre todo, porque ahí es a donde va la mayor parte de la gente que baja de los barcos cuando van a Cíes. Y, aunque es un arenal extenso, se llena de gente que, además, va con la idea de disfrutar de un gran día y, por tanto, de socializar. No solo los niños comienzan pronto a juntarse entre ellos sin haberse visto nunca, también hay grupos de jóvenes que acaban disfrutando de juegos juntos y haciendo nuevas amistades.

Otras personas, por el contrario, prefieren estar en lugares en los que hay menos personas, donde la tranquilidad reina y no se escuchan gritos, música ni tantos ruidos por todas las esquinas. Estas personas son las que, cuando bajan de los barcos de Cíes, se disponen a darse una vuelta y caminar hasta alguna de las calas, preferiblemente las menos conocidas y accesibles. Lógicamente, en Cíes nunca van a estar solos y tampoco lo pretenden, pero sí que podrán relajarse leyendo un libro, escuchando música con sus auriculares o dando un paseo por la arena sin tener que esquivar a grupos jugando a las palas o caminando para bañarse.

Esto mismo sucede en los locales de ocio. Los sitios de moda solo tienen su razón de ser por que hay mucha gente a la que no le molesta estar en medio de la multitud, al contrario, les parece que esto es lo más divertido cuando salen. No obstante, siempre hay pequeños locales, esos en los que siempre están las mismas personas y uno se siente casi en familia, en los cuales hay espacio para moverse y hasta se puede disfrutar de una copa sentados a altas horas de la noche.

Y tú, ¿a cuál de los dos grupos perteneces?

Bouzas, uno de los barrios más turísticos de Vigo

La ‘Ciudad Olívica’ es sinónimo de naturaleza, arquitectura, buena comida y mejores playas. Cuando se descubre Vigo a través de sus barrios y distritos, tarde o temprano se entiende que Bouzas concentra como ningún otro los principales atractivos del municipio pontevedrés.

Más que Alcambre, Navia, Oia y otros barrios, Bouzas refleja el espíritu marinero del litoral de Galicia, con un paseo marítimo de tres kilómetros y una ‘legión’ de embarcaciones adornando sus costas, donde los destinos de sol y playa sorprenden al público visitante.

O Adro destaca entre los arenales más frecuentados, con cerca de quinientos metros de longitud y diez metros de ancho. Dispone de ‘Bandera Azul’ y goza de una ubicación céntrica. Otro tanto puede decirse de Bouzas, la playa por excelencia de este barrio costero. Sus arenas finas y aguas claras invitan a relajarse al final de día o divertirse con deportes acuáticos.

Por su parte, la iglesia de San Miguel de Bouzas es una invitación sincera a explorar las raíces religiosas del barrio. Este templo cristiano se erigió a mediados del siglo dieciséis, y su bella arquitectura ha resistido admirablemente el paso de los años. En sus inmediaciones se sitúa la pérgola del arquitecto Jenaro de la Fuente Álvarez.

Para adquirir productos frescos de la localidad, no hay nada como visitar el mercado de Bouzas, en activo desde la década de los veinte. En sus puestos, que se organizan todos los miércoles y domingos entre el Liceo Marítimo y la calle Eduardo Cabello, es posible encontrar prácticamente de todo.

Los turistas con aficiones gastronómicas, Bouzas no decepciona gracias a la calidad y variedad de sus establecimientos, cuya carta de sabores hace hincapié en los productos del mar. Las tabernas, mesones y restaurantes como La Tula, Habemus, Tragad’eira, Patouro, Bar Ribeiro, Lua Chea, La Carpintería o Bar Mondariz son una parada obligada.

Mágicas islas gallegas

Las islas gallegas tienen mucho de mágicas. Te van a conquistar porque lo tienen todo para enamorar a sus visitantes. Y no hablamos solo de las más famosas islas de Galicia islas cíes, sino también de Ons o de otros lugares como San Simón. Pero, ¿por qué estas islas tienen esa magia que las hace únicas? Te contamos las razones por las que la mayoría de las personas que visitan las islas gallegas, repiten.

Para empezar, son lugares de gran belleza. Muchas de ellas son espacios protegidos y por eso las visitas están restringidas. Pero eso lo que hace es que se conserven mucho mejor y su belleza no se estropee por un exceso de gente por sus rutas y playas. Solo por el hecho de poder estar en lugares naturales tan bonitos vale la pena el desplazamiento. Pero esta belleza no es la única de sus cualidades.

En muchas de ellas tendrás playas de ensueño. La famosa playa de Cíes, considerada una de las mejores del mundo, con un enorme tamaño y sus arenas doradas ha protagonizado cientos de artículos de periódicos y revistas especializadas. Pero en Ons, puedes encontrar calas de menor tamaño pero de una belleza absolutamente singular. Siempre vas a tener un tipo de playa acorde a tus gustos cuando acudas a las islas gallegas.

Si no te gusta la playa, el senderismo y la fotografía son dos cosas que puedes hacer en las islas, ya sean juntas o de manera individual. Las rutas de senderismo te llevarán a los puntos más espectaculares de las islas para que no te pierdas los mejores miradores o los espacios desde los que puedes ver aves protegidas, siempre sin molestarlas. Te sumergirás de lleno en la belleza de la naturaleza más pura dentro de estos lugares.

Además, estas islas gallegas tienen todas mucha historia detrás. Puedes conocer la historia de estas islas y ver en persona los lugares en los cuales sucedieron acontecimientos que parecen dignos de películas, como por ejemplo Drake paseando por las Cíes para planificar sus ataques a la costa. ¿No te parece mágico poder estar en sitios en los que han ocurrido este tipo de historias? Sabemos que no es probable pero, ¿quién te dice que no puedes encontrar los restos de un tesoro pirata perdido o cualquier material que haya quedado en la isla que venga de esa época? Pura magia.

La Evolución Geológica de las Islas Cíes: Un Libro Abierto

Quienes visitan las Islas Cíes suelen quedar prendados de sus aguas cristalinas y playas de arena blanca, pero pocos se percatan de que están paseando sobre un verdadero milagro geológico que data de millones de años atrás. La evolución geológica de las Islas Cíes nos cuenta una historia épica de colisiones continentales, erupciones volcánicas y cambios drásticos en el nivel del mar, elementos que conjuntamente han esculpido este paisaje único en la costa de Galicia.

Las Islas Cíes forman parte del Parque Nacional Marítimo-Terrestre de las Islas Atlánticas de Galicia, y son el resultado de una serie de procesos geológicos fascinantes. Originalmente, estas islas eran parte de la masa continental, separándose del continente a través de la acción erosiva del mar y los movimientos tectónicos. La presencia de diferentes tipos de rocas, como granito y esquisto, revela esta tumultuosa historia geológica que ha dado forma a las islas.

Para el visitante curioso, entender estos procesos puede transformar una simple caminata por la playa en una exploración del tiempo geológico. Al caminar por el sendero que lleva al Faro de Cíes, uno no solo se deleita con la vista panorámica, sino que también pisa sobre lo que fue el lecho de un antiguo océano, ahora elevado a gran altura por la fuerza de las placas tectónicas. Estos mismos procesos son responsables de la formación de los acantilados dramáticos que ofrecen esas vistas fotogénicas que todos amamos.

Además, las formaciones rocosas de las islas revelan periodos de intensa actividad volcánica. El granito que se puede ver en varias zonas de las islas, con sus intrincadas venas de cuarzo, cuenta la historia de magma que se enfrió lentamente, cristalizando en profundidad antes de ser expuesto por la erosión. Es fascinante pensar que el suelo que hoy pisamos tiene un origen tan ígneo y violento, aunque ahora predomine la tranquilidad y la belleza paisajística.

Pero, ¿qué sería de un relato geológico sin un poco de drama marino? Durante la última era glacial, el nivel del mar era considerablemente más bajo, y se cree que las Islas Cíes estaban conectadas al continente. Con el fin de la glaciación, el mar comenzó a subir, aislando estas perlas geológicas y creando el paisaje insular que hoy atrae a miles de visitantes cada año. Este cambio no solo modificó la geografía, sino que también ayudó a preservar la biodiversidad única de las islas, permitiendo que especies tanto terrestres como marinas florecieran en aislamiento.

A lo largo de los siglos, la erosión provocada por el viento y el agua ha moldeado las rocas de las islas, suavizando sus contornos y creando las playas de arena blanca que tanto nos enamoran. Cada grano de arena es un testimonio de esta lenta pero constante transformación, un recordatorio de que incluso las rocas más duras ceden ante el poder persistente de la naturaleza.

Entender la evolución geológica de las Islas Cíes no solo enriquece la visita, sino que también fomenta un respeto más profundo por estas maravillas naturales. Al recorrer sus senderos, explorar sus playas y mirar hacia el horizonte desde sus altos acantilados, no solo estamos viendo un paisaje hermoso, sino también leyendo las páginas de un libro abierto que ha tardado millones de años en escribirse. Así que la próxima vez que visites, tómate un momento para apreciar no solo la belleza que entra por los ojos, sino también la increíble historia geológica que yace bajo tus pies.